Poeta chileno residente en Iowa, Estados Unidos, ha creado poemas de impecable factura y visualidad.
Ha revitalizado las antiguas estructuras métricas de la poesía clásica, y ha incursionado con humor y perplejidad en el erotismo.
En esta conversación, Hahn revela el secreto de sus poemas, habla de sus lecturas, y de su experticia en “sincronías”.
Además, tenemos la posibilidad de escucharlo leer algunos de sus poemas más clásicos. El poeta del “Arte de Morir” nos sorprende con su sencillez y talento.
Año: 2003
Cita Inicial de la Entrevista
“Poema Conjetural”, de Jorge Luis Borges
El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:
“Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo, que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido,
huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzo
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe,
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.”
El Sol | 19 de mayo de 2011 a las 05:43
Algunos versos frescos
http://blogbottomhans.blogspot.com/
claudio rodriguez | 1 de julio de 2009 a las 22:03
agradable es leer poesía sin tanto dolor ni tanta maldita aventura añeja,de siglos pasadisimos que emanan lo roido, y es fuente inagotable de los poetas que vinieron… profunda, y sanadora tendria que ser la palabra…como la de don Oscar.
imanuela | 22 de mayo de 2008 a las 11:04
http://imanuelajiron.artelisa.com/
imanuela | 22 de mayo de 2008 a las 11:04
Poema sin título
Nunca se madura el fruto
y los silencios hacen que el drama
se anticipe a los hechos.
Traigo a escena mi otredad
y juego revoloteando por la sala
entre seres infinitamente jóvenes.
Veo viejos niños
y niños avejentados,
disfruto más de los primeros.
Conjugamos el verbo
que encierra el jugo de tu vida
y me veo en tus paisajes de infancia.
Resbalo por entre las piedras de la quebrada
aterrizando en tierra firme.
Conozco el nombre
de muchas hierbas,
me sanan sus olores,
reconozco tu nombre
que baja con sus alas
hasta el origen de mi pasión.
Oído, oreja que escuchas,
vocación por amor.
Música eres mejor que todas ellas,
que aprendieron a ser bellas.
Tu simplemente eres…
ya no aprendes ni enseñas,
solo eres.
imanuela jirón
imanuela Jirón | 18 de enero de 2008 a las 11:40
Respiro empiezo y termino
Como sigo en la senda poética
me olvido de la memoria
y grito a viva voz
que los hielos antárticos
traen consigo el congelamiento de la muerte.
Vivo en un país libre
decía la canción y recuerdo también
la muerte de los acuerdos.
Duermo mi cabeza loca,
reviso iconos surrealistas
del marques de sade y dígome,
recorcholis,si los desnudos existieron también en el pasado,
y lo horrible también.
Escucho a Teillier decir
que la gracia es vivir en el presente
como si se estuviera en el pasado
y creo tiene razón.
Coincido con el también,
en lo que considero la panacea
para todo perdido que quiera
encontrarse hoy en día,
respirar desde el comienzo de la vida
y despedirnos de la misma,
con nuestro último aliento.